Porqué me convertí en Coach.

Hoy he decidido revelarles a todas ustedes las razones por la cuales terminé siendo Instructora de crecimiento personal y Coach. Esta, es una de las decisiones más importantes de mi vida, ya que hoy en día me dedico totalmente a esto y no me arrepiento, de hecho siento que fue la mejor decisión que he tomado.

 

Para explicarles un poco, les voy a contar mi historia. Pues cuando yo estaba en el colegio nunca me imaginé que pudiera tener talentos o que en algún momento de mi vida desarrollaría habilidades de liderazgo, pues me consideraba una niña tímida y que le daba mucha vergüenza expresarse y hablar en público, de hecho, prefería bailar que hablar.

 

Si, yo bailé ballet 10 años de mi vida hasta los 16 años que me poseyó la adolescencia en forma y nunca más volví al ballet. Siempre he sido una mujer que “siempre ha estado en las nubes”, tengo una gran capacidad para quedarme en mis propios pensamientos, no hablar con nadie y evadir la realidad. Como dirán muchos, una mujer que le hace falta aterrizar ( no se imaginan todas las veces que escuché eso).

 

En mis clases de Ballet me pude dar cuenta que efectivamente me hacía falta estar presente. Pues era fácil estar en mi mundo, copiando los movimientos de la mujer de al frente. Por ende cuando ella se equivocaba yo también lo hacía. Así que me empecé a dar cuenta que si yo quería sobresalir o esforzarme, tenía que hacerme de primera para dejar de copiar a la que se hiciera al frente mío. Empecé entonces a hacerme siempre en la primera fila, lejos del espejo para obligarme a esforzarme y a aprenderme los pasos. Ahí fue cuando en realidad empecé a progresar y mejorar en el baile.

 

Cómo nunca más continué con el Ballet, ese descubrimiento se me olvidó por completo. Pero llegó un momento en la Universidad, 3 años después, que me ofrecieron un liderazgo, y este fue el de ser presidenta del concejo estudiantil de mi carrera. Quiero aclarar que este nombramiento se hizo porque no había nadie más que lo asumiera, no porque era mi sueño y luché por estar ahí. Dije que si porque la verdad no tenía ni idea cuales eran las responsabilidades y ahí tuve que empezar a liderar. Hoy en día con el conocimiento que tengo puedo decir que ahí cometí todos los errores del mundo, pero fue una experiencia que me dio a entender lo siguiente: “Las personas prefieren quedarse atrás, y el que se queda adelante es que aprende más”

 

Ese momento me entregó un tipo de autoestima y me dio un poco de confianza en mi. Pero por procesos y crisis personales abandoné ese liderazgo, pues me encontraba en una crisis existencial y debía encontrarme a mi misma. En esa búsqueda interna llegué a los grupos de Gurdjief en México, unos grupos de crecimiento interior que utilizan unas danzas Sufíes para volver al presente. Yo me conecté un montón con las danzas, y ahí me sucedió lo mismo que en mis clases de ballet. Me empecé a dar cuenta que yo “necesitaba” estar al frente, y siento que ahí fue cuando tomé una de las más grandes decisiones de mi vida.

“De ahora en adelante quiero estar adelante en todo lo que me proponga, 

porque eso me obliga a esforzarme al máximo. “

 

Sentir la presión de aquellos que estaban detrás mío y sentir esa responsabilidad de dar mi mejor me motivaba, pues ellos contaban conmigo.

 

Con estas historias quiero que conozcan un poco las razones y las motivaciones por las cuales hago lo que hago. Primero soy instructora de crecimiento personal porque soy yo la que más quiere crecer internamente, y el hecho de tener un público que me lee, me escucha y asiste a mis seminarios, me motiva a esforzarme cada día más y ser en la medida de lo posible una inspiración.

 

Soy una mujer en proceso de crecimiento, no un ideal ya alcanzado, estoy en el mismo proceso que todas ustedes.

 

Segundo, al asumir el rol de Coach o instructora eso me obliga todos los días a revisarme a mi misma, hacer consciencia de mi, estar en el presente, y revisar constantemente enseñanzas e informaciones. Todos los días yo crezco, y todo esto lo hago gracias a todos ustedes que sin darse cuenta me apoyan mucho más de lo que yo los puedo apoyar. Así que el post de hoy está dedicado a todas ustedes que, sin conocerlas físicamente, ya las amo.

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