"La salvadora" el arquetipo que nos hace engordar

Como mujeres, y sobretodo las que hemos sido madres, tenemos una fuerte tendencia al sacrificio, servicio y atención hacia el otro. Si bien son cualidades muy positivas que nos apoyan a salir de nuestro egoísmo, cuando éstas se encuentran en exceso nos perjudican enormemente en todos los ámbitos de nuestra vida. En realidad no estamos siendo generosas sino que adoptamos una posición de “salvadoras”, lo cual puede ser una gran trampa que nos pone el ego, pues logramos que finalmente “todo el mundo dependa de mi” o que “todos abusen de mi”. Profundicemos acerca de qué es lo que sucede cuando hacemos esto.

Queremos solucionarle la vida a todos

Cuando somos de aquellas mujeres que dice a todo: “yo lo hago”, “déjamelo a mi”, “yo organizo la reunión”, nos llenamos de tareas, favores y mandados olvidando nuestros roles más importantes; nos estamos perjudicando a nosotras mismas y a las personas que nos rodean. Para explicarlo con más claridad veamos algunos ejemplos:

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  • “No hija, no me molestes ahora que estoy organizando una reunión para tu tía”.
  • “Mejor no voy a hacer ejercicio físico ni a almorzar hoy, porque me pusieron muchas labores en el trabajo”.
  • “Pobrecito Juan (mi exmarido), no tiene auto; mejor lo recojo por veinteava vez para que se encuentre con su hijo”.

Lo que debemos hacer antes de postularnos impulsivamente para hacer favores o trabajos extra, es observar internamente si en realidad es algo que voy a hacer con cariño y amor, o si estoy haciéndolo por aprobación de los otros.

Tenemos necesidad de aprobación

Generalmente cuando sentimos esos impulsos y nos vemos saturadas de responsabilidades que no son nuestras, es porque tenemos una gran necesidad de aprobación y de demostrar que somos útiles a lo demás. Justamente ahí surge el arquetipo de la “salvadora” y  es cuando debemos aprender a detectarlo, en el mismo instante que nos abalanzamos desesperadamente para ser la heroína de todos.

Esto es muy típico de las mamás que asumen una gran cantidad de tareas que deberían hacer sus hijos y por ende, los convierten en personas dependientes de ellas. Al ser una madre o mujer “salvadora” no voy a poder forjar la autonomía en mis hijos o personas que me rodean, ya que todos necesitamos equivocarnos, esforzarnos y atravesar la experiencia para poder aprender y darnos cuenta que podemos hacerlo solos.

Decir a todo que “sí”

Crecimos en una sociedad donde nos enseñaron que lo mejor es siempre saludar, agradar a lo demás, seguir las reglas sociales, no generar mucho alboroto, de manera que lo ideal es ser sumisas. Nos criaron haciéndonos creer que “nos conviene más decir que sí, en vez de decir no”. Lo que no nos enseñaron es que cuando decimos: “No”, reafirmamos nuestra autoestima, nuestra autonomía e individualidad.

Consecuencias de ser “Salvadora”

Una mujer que dice demasiado “sí”, sobre todo a cosas que no le gustan o no son su  responsabilidad, es una mujer que comienza a cargar un peso que no es de ella. Se somatiza en el cuerpo como tensión en los hombros, cansancio, rostro triste e incluso puede llegar hasta la gordura, representando la grasa acumulada como el exceso de cosas que no le pertenecen.

captura-de-pantalla-2017-01-21-a-las-22-38-43Cuando asumimos responsabilidades de otros, ya sea por querer agradar o porque consideramos que deberíamos apoyarlo porque “pobrecito/a” en realidad los estamos perjudicando. Como mencioné anteriormente, las personas que me rodean necesitan equivocarse, esforzarse y pasar por la experiencia de aprendizaje para así aprender a ser autónomos y autosuficientes.

En conclusión, toda mujer debe tener equilibrio en su vida, así como el discernimiento para elegir decir “no” y decir “sí” pues, aunque parezca básico o ridículo, en realidad éstas son las dos palabras que reafirman nuestra autoestima e individualidad. Debemos aprender a dejar de lado la falsa compasión al decir “pobresito/a yo lo hago por ti” pues esto sólo muestra que nuestro ego se puso un salvavidas para sentirse importante, de manera que lo que debemos hacer es abrir la oportunidad para que esa persona lo logre por sí misma.

Esto me recuerda a una coachee con quien trabajamos justamente este punto de su autoestima, y la tarea que le dejé para esa sesión fue la siguiente:

En vez de decir: “Sí, yo lo hago por ti”

Vas a contestar: “Yo confío en que tu puedes hacerlo”.

 

 

 

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Un comentario en «"La salvadora" el arquetipo que nos hace engordar»

  1. Sandra Martinez Responder

    Me encanta!!! No sé porque me sentí identificada, muchas gracias por ayudarme a cambiar mi vida

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